Archivo del presente: Claudia Pappalardo

Escrito por

Claudia Pappalardo

 

¿Cómo te definís?

Me defino como una trabajadora del arte, o artista, pero trabajadora al fin.

 

¿Creés qué a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

Pienso que sí, pero bueno hay mucho más para hacer. Hay que ampliar los campos de acción para poder llegar a distintos espacios, que no se concentre en ciertos lugares sino abrir más el espectro y tratar de ir en busca de muchas personas que no tienen acceso. Me parece que hay que hacer un poco más en ese sentido. Eso es gestión y trabajo porque no se da espontáneamente.

 

¿Qué políticas culturales que se llevaron o llevan a cabo destacarías? ¿Qué nuevas políticas culturales creés que se deberían desarrollar? ¿Quiénes deberían participar en la definición de dichas políticas?

Políticas que lleven a la inclusión, por ejemplo, becas, subsidios, proyectos y talleres todo lo que haga posible que la gente pueda encontrar un espacio para poder capacitarse. También localizar un espacio donde poder desarrollar su talento y, como te decía anteriormente, tiene que haber mucha gestión y trabajo en distintos espacios.

En Bahía hacen falta talleres lo que pasa que eso lleva tener un Estado también que pueda sustentarlo para que sea accesible a varias personas. De la parte privada hay muchos talleres pero sabemos que a veces no son accesibles a todas las personas. Pienso que hacer talleres barriales, promover docentes o artistas para poder llegar con calidad a esos espacios, que no sea gente improvisada, y encontrar en el territorio gente que viva en esos lugares para poder tener más cercanía con su propio grupo.

En cuanto a quiénes deberían participar considero que varias miradas, para mí es eso el arte. Así que tendrían que venir desde la literatura, la pintura y, en el caso nuestro que somos artistas, profesionales o técnicos, maquilladores, escenógrafos, ilustradores, iluminadores, iluminadoras, etc.

Pienso que tendría que estar ellos, o sea una referencia de varias miradas para ver qué ofrecer y qué es lo que más puede llegar a ser necesario.

 

¿Qué te parece la situación actual del arte?

Después de la pandemia se abrió nuevamente un espacio que, por suerte, nos trajo oxígeno porque estuvimos un año y medio frenado donde no podíamos trabajar. En mi caso no podía trabajar, no había teatro, no había eventos culturales, fiestas y no estaba en la docencia en ese momento como para tomar un cargo.

Las becas me ayudaron en ese momento porque no tenía otro ingreso, que terminaron siendo la contraprestación de talleres. Después por suerte se empezó a abrir por una necesidad también de toda la comunidad de ver espectáculos, de acercarse y necesitábamos ese momento de reencuentro.

En Bahía hay una energía que es un espiral increíble de artistas que se autogestionan, porque más allá de que requieren de subsidios o de ayudas del Estado o del Municipio, son autogestores de las obras. Ellos enseguida se ponen en marcha no en un producto sino en varios y ahí venimos luego nosotros los técnicos y las técnicas apoyando estos proyectos. Realmente hace un año y medio fue maravilloso todo lo que se empezó a trabajar.

 

Pensando en los últimos diez o veinte años, elija obras o muestras de otros artistas de Bahía que, a su criterio, son fuertemente significativas y cuente por qué. 

Me gustan mucho las obras que hace, que fue mi profesor en la Escuela, Darío Barco. Más allá de que uno ve la obra terminada, verlo cómo define sus trabajos en muy poco tiempo y ser testigo de ese talento que tiene para realizarlo es increíble.

Después me gusta mucho una obra de la escultora bahiense Olga Corrales que hace esculturas magníficas, trabajadas en aluminio y hierro.

 

¿Qué dificultades encontrás trabajando en Bahía? ¿Qué beneficios?

Desde mi lugar siempre me propuse que sea posible primeramente no pensando en la ganancia económica, que sabemos que la necesito para vivir como todos y todas. Pero siempre traté desde el maquillaje empezar a hacer visible mi trabajo. De alguna manera demostrar que con el trabajo de peluquería y el maquillaje la escena iba a ser enriquecedora para el grupo, no solamente para mí y bueno de eso se trata de que ese proyecto sea viable.

Y las dificultades es que de repente no tenés a veces la ganancia que necesitás, porque a medida que vas evolucionando en las capacitaciones creés obtener otros materiales para trabajar y otros productos.

Igualmente somos artesanos y siempre estamos buscando la forma de que sea posible.

Yo estuve todo julio durmiendo cinco horas por día para poder cumplir con todos los proyectos, no quejándome pero que son proyectos para la Comedia Municipal que había que hacer dos pelucas y llevan muchísimas horas de elaboración.

 

¿Con qué otros artistas estableciste relaciones? ¿en qué lugares?

Compartí mucho con la gente del teatro que es con la que más estoy en contacto. Conocí grandes artistas que puedo nombrar, conocidos algunos y no tan conocidos otros, pero que hacen a la escena.

Pablo Wohl, Lili Vicente, Valeria Vigier, Francisco Mayor, Lucas Sánchez, Josefina Recio que la conocí ahora hace poco en la Comedia anterior.

Desde 2018 a esta parte tuve la suerte de participar en varias Comedias Municipales que me fueron convocando. Un día me encontré con alguien y me dijo ‘necesito esto’ y ahí se me fue abriendo el camino, o sea, también puse mucho de mi parte de demostrar estéticamente. Después me fueron llevando muchas personas de la mano que me dieron lugar.

 

¿Cuándo empezaste a interesarte por el arte? 

Digamos que con el arte desde muy pequeña y con el maquillaje también.

O sea ahora soy grande y en aquellas épocas como que no había, por lo menos donde yo me movía, dónde pudiese servir de maquillaje a no ser que fuese el maquillaje social. Tampoco digo que se da de un día para el otro.

En un momento me hice el test vocacional en el Secundario, me salió que era escenógrafa y quedé ahí. ­Era otro mundo así que me dediqué al estilismo mucho tiempo, estudié a la par de eso. También formé una familia muy jovencita, hace 35 años, así que todo lo que hice fue desde mi casa con la crianza de los hijos.

 

¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente?

Esto de estudiar directamente mi pasión, que es esto el maquillaje y la caracterización, empecé de grande.

Desde los 40 años hasta ahora me hice como un camino de apuro por la edad. Sabía que no tenía 20 como para empezar a hacer carreras, así que ahí empecé a estudiar otras cosas en la Escuela de Teatro como Iluminación, Escenografía y Diseño produciendo espectáculos.

También hice el tramo pedagógico para nivel superior porque surgió la oportunidad de estar frente a un curso.

Volví a concursar el año pasado así que ahora estoy nuevamente dando clases en la Escuela de Teatro en las cátedras de maquillaje con un grupo de adolescentes maravillosos que tienen unas energías increíbles.

 

¿Cuáles son tus influencias o referencias más directas?

Mi mamá era una referente porque ella en su juventud también se había destacado en lo que era el dibujo y el canto. Pero la vida la fue llevando por otros lugares aunque realmente mi mamá era un artista porque sabía hacer de todo y lo hacía bien.

Ella siempre abrió el abanico para la música, o para conocer algún escritor, o algún autor o marcarme por ahí alguna mirada.

También mi tía que era profesora de danzas españolas y de piano pero no convivía con ella ya que era del campo.

 

¿Cómo definirías tu obra? ¿sentís que ha habido algún tipo de evolución en tu obra?

En mi trabajo nos llegan proyectos, hay algunos que por ahí te gustan más que otros y te enamorás.

Pero uno es profesional también así que trata de hacer lo mejor en cualquier espacio que esté, por eso digo que soy una trabajadora porque me gusta poder resolver y hacer lo posible.

Y la otra parte de la pregunta si pienso que fui evolucionando, siempre buscando caminos nuevos porque soy muy inquieta, no me quedo con una sola mirada, voy viendo y me llegan nuevas propuestas que me sorprenden y agradezco.

 

¿Próximo proyecto? 

Para mí ­es un honor participar, estoy en Ópera de la Bahía que es un proyecto nuevo que es auto gestionado donde estoy al lado de grandes maestros y de distintos artistas que que enriquecen nuestro escenario cultural.

Vamos a hacer lo posible para que sea abierto y poder difundir este género tan maravilloso y que no está difundido a nivel local ni tampoco regional.

Yo estoy participando del área de producción, desde el maquillaje, el vestuario, la escenografía y la iluminación. Es mucha responsabilidad porque tenés que responder hacia la gente que está convocando así que estoy muy agradecida por esta oportunidad.

 

Dónde naciste, a qué escuela fuiste, a qué club, dónde vivís ahora (barrio)

Nací en Bahía Blanca. Mis padres se separaron y volví al pueblo de mi mamá, Tornquist, y fui al Jardín Estatal. Después la Primaria en el Colegio Nuestra Señora de Luján, luego me mudé a Bahía en el 79′ y fui a lo que en ese momento era Liverpool. También me mudé al Centro y fui a la Escuela 63 y la 12. Terminé el Secundario en la Escuela Media 2 acá en la ciudad.

En cuanto a clubes no soy socio de ninguno y tampoco fui de pequeña.

Actualmente vivo en el Barrio Villa Cerrito, ubicado en la periferia así que hay mucho por hacer en esos barrios. Faltan muchas actividades, si bien se van abriendo en distintos clubes, la cercanía hace que sean posibles.

 

Ping pong:

Un lugar: tengo un problema, me enamoro de todos los lugares que voy. Por ejemplo viajé a Mendoza y me quería quedar.

 

Un libro: no tengo mucho tiempo de leer libros la verdad porque no tengo el espacio con el tema de estudio y de la capacitación con lo que hago. Pero te nombró dos: El Retrato de Dorian Grey, que hice trabajos con eso, y Cronopios de Cortázar.

 

Un cómic: Mafalda. Me siento identificada con su voz y pensamientos, a veces utópicos, pero que siempre marca una mirada y te hace reflexionar.

 

Una película: La sonrisa de la Mona Lisa, con Julia Roberts, que habla un poco de la mujer, de cómo generar un espacio y que nadie te marque lo que tenés que hacer sino realizar tu propio camino.

 

Una canción: Tengo muchas. Una que me identifica y me une a mi mamá sería el “Día que me quieras”, que es un tango que siempre me moviliza.

 

Un artista: Alguien que estoy escuchando últimamente y lo estoy valorando ahora de más grande es Jairo que me parece sublime lo que llegó a hacer con su voz y con su forma de interpretar. Después hay artistas jóvenes que también me gustan y de otras ramas también. Me gusta la música en general.

 

Un museo o centro artístico: El Museo del Deporte no lo conocía y es una oportunidad de venir para conocer el museo y ver lo que tenemos acá en Bahía.

Y me encanta el Galpón Enciclopédico, muy interesante más allá que tiene todo un recorrido con una historia particular.

 

Una obra de teatro: ‘Pan y circo’ con Virginia Falcón y su pareja, es maravilloso lo que hacen esos chicos en escena.

 

Un recuerdo: Me gusta vivir el presente hoy por hoy con la edad que tengo me encanta vivir el hoy y disfrutarlo con toda esa experiencia previa de que cuando somos jóvenes tenemos otras miradas más idealistas. Hoy trato de disfrutar el momento. Los recuerdos más lindos son de mi niñez con mis abuelos, de Tornquist y de Bahía, y de mis padres que tuvieron ese cuidado fraternal.

 

Por Julián Etchande

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