Archivo del presente: Víktor Mansilla

Escrito por

Víktor Mansilla

 

¿Cómo te definís? 

Me defino como un personaje, porque desde que me di cuenta que podía estar arriba de un escenario como un personaje como si fuera un verdulero, un fiambrero, un carnicero, es decir un personaje más de la ciudad.

Son todos personajes, está llena de actores la ciudad en el sentido de que son actores y no lo saben y yo creo que soy uno de esos.

Creo que aquel que descubre el escenario y las tablas difícilmente se baje porque el aplauso es lo que alimenta al actor y al músico.

Todo aquel que sube a un escenario elevado un poquitito tiene unas elevaciones que hacen que esa persona se le encienda la llama del ego y a partir de ahí no va a parar más, creo que le encanta esto de estar arriba un escenario y eso me pasó a mí.

 

¿Creés qué a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

Yo creo que sí, igual yo vivo adentro de una caja de cristal y miro para afuera y veo cosas. Cuando uno busca, por ejemplo, que le den una mano cuando está haciendo una obra, me refiero a subsidios, creo que está en cada uno en lo que quiere buscar.

Hay gente que parece que dice “esto está todo mal” pero tampoco indaga, investiga, averigua. Aquel que lo hace no se le cierra ninguna puerta sino al contrario se le abren. Uno tiene ese positivismo de decir quiero llegar o tengo que ver la luz al final, cuando vos sabés eso ya tenés como quien dice el cielo ganado.

Igualmente hay un montón de herramientas que antes no había. Para hablar con gente tenías que escribir una carta con máquina de escribir, ahora es como que vos tenés acceso a través de las redes sociales, te metés en Instagram en la cuenta verificada y terminás hablando con artistas.

 

¿Qué políticas culturales que se llevaron o llevan a cabo destacarías? ¿Qué nuevas políticas culturales creés que se deberían desarrollar? ¿Quiénes deberían participar en la definición de dichas políticas?

Están metiéndole onda a los Disfrutá Bahía en donde son festivales que se pueden mezclar varios estilos de música y eso también lo que genera es una hermandad musical entre un montón de gente.

Además hay comunidad porque el público acepta, aunque quizás hay gente que no lo ve y hay veces que está al alcance de tu mano.

En cuanto a políticas culturales, eso que pasó en pandemia, que fue algo mundial en lo que tuvimos todos en canas, y ahora está todo abierto y está bueno que podamos tener un lugar en donde por ahí la música urbana, los pibes de freestyle que están trabajando con el hip hop que antes no tenían la aceptación, también las políticas culturales le abre puertas a un montón de gente.

A partir de ahí pueden surgir nuevos talentos, que a veces una persona no necesariamente tiene que estar estudiando cuatro millones de años para llegar a algo. Cuando a veces tenés un artista a la vuelta de la esquina y no lo podés valorar porque no lo podés ver. Y la única manera de verlos y dar una ayuda es con eventos que a veces la gente ni se entera que están en la Plaza del Sol, en la Plaza Rivadavia y está bueno la difusión.

De todas maneras tampoco le dan bolilla algunos. Hay gente que dice ‘ yo no me entero de nada’ y pero no mira nada, vive dentro de un raviol. Hoy está todo mucho más al alcance de la mano y te enterás de todo.

 

¿Qué te parece la situación actual del arte?

Estamos viviendo creo que el mejor momento después de lo que ha pasado. Pero no podemos culpar a nadie porque eran momentos de incertidumbre.

En la docencia no sabía para dónde disparar. El Zoom fue una herramienta que abrió puertas a 1500 personas y ni hablemos de otras aplicaciones que empezaron a dar clases por ahí. Lo que estuvo bueno fue esto de amigarse más con la tecnología, por decir algo positivo.

Al día de hoy, miramos para atrás y decimos “qué locura”. Lo que pasó después de ahí fue un resurgimiento artístico. En estas Vacaciones de Invierno se pueden compartir un montón de espectáculos en la ciudad y eso está re bueno que pase. Esto quiere decir que tenemos todos los fines de semana y todos los días lugares que por ahí vos vas un martes y pensás que te va a ir mal y es estar totalmente equivocado porque tenemos público.

Hubo tanto encierro que la gente después de eso salió de golpe y está saliendo y gracias a Dios consume.

 

¿Qué dificultades encontrás trabajando en Bahía? ¿Qué beneficios?

Podríamos decir que hay ciudades que por ahí tienen como templos de música, me refiero a un lugar o un espacio que por ahí está bueno que tengan las personas que están tocando.

A Bahía le faltaría eso. Antes había un espacio llamado Casa Rock, hace 1.500 años, y yo creo que esas cosas les vendría bien a la ciudad, un espacio cerrado en donde también se puedan convocar bandas de afuera en donde se cobre una entrada, nadie está hablando de que sea todo gratuito porque tampoco vivir de gratis.

Debería ser un espacio en donde haya un sonido y unas luces, la gente también cuidándolo, adueñándose ese espacio como parte del lugar así como cuando te sentás en la plaza arriba de un monumento o algo y lo cuidás porque es tu espacio.

 

¿Con qué otros artistas estableciste relaciones? ¿en qué lugares?

Voy a decir algo que no sé si está bueno, pero hay una prostitución artística en el buen sentido de la palabra.

Yo soy un privilegiado, todos se nos abren las puertas y todo está en cada uno.

Si yo quiero relacionarme con otros lo puedo hacer y generalmente eso lo aprendés cuando empezás a trabajar en grupos o en equipos, de decir “che somos cuatro, qué copado incorporamos a alguien para que nos dé una mano en algo” y ahí necesitás de otros.

En el caso de los artistas son un pulpo que tiene muchos tentáculos. Me refiero a que está bueno trabajar con más personas y abrir brechas, en el teatro pasa mucho eso. En una obra, por ejemplo, decir que me gustaría que la música sea original y para eso tenemos que contratar a un músico para que nos haga un tema, sobre todo si es un artista local porque le estamos dando una mano entre todos.

Luego la escenografía, después viene un carpintero por decir algo, que te da una mano, viene un herrero, etc. Entonces terminás trabajando con toda la comunidad.

En esta institución artística todos están con todos y al final está bueno si hay que abrirse, trabajar de todos con todos y todas.

 

¿Cuándo empezaste a interesarte por el arte?

Rápido, de chico. Escuchaba en vinilo discos, me juntaba con gente y quería llegar a tener una banda pero lo veía lejano porque era muy chico.

Escuchaba también casettes y leía mucho, siempre estaba leyendo y siempre estaba escuchando música.

 

¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente? 

Empecé con el tema de la banda y a partir de ahí cuando asomás o te subís a un escenario y sentís que el aplauso es el alimento del artista entonces es como que cada vez que estás en algún lugar te sentís cada día un poco más fuerte.

Yo creo que un artista jovencito que aparece y que está en un escenario y la gente lo aplaude se hizo fuerte. En el próximo lo van a volver a aplaudir otros que no lo aplaudieron y ahí se va a ser más fuerte y va a empezar a buscar lugares donde lo aplauda, donde consiga gente nueva, donde se le va a mezclar todo ese ganado en un solo show y va a haber gente y lo va a aplaudir y se va a volver más loco y va a seguir produciendo.

Ahí nace toda la llama del fósforo, cuando ves que tu producto le gusta a dos o tres y no solamente a tu familia.

Está bueno esto de poder y hacer cosas de la nada y que de golpe te des cuenta que podés llegar a ser un artista el día de mañana. A veces ni sabés si te va a gustar o no te va a gustar cuando sos chiquito.

Todos podemos ser artistas, todos podemos ser deportistas, todos podemos hacer todo pero está en cada uno querer.

 

¿Cuáles son tus referencias o influencias más directas?

Cuando uno escucha música, y de todo, luego lo metés como en una procesadora y sale algo. Uno siempre tiene influencias, las podés adquirir a través de una película, una serie o un libro.

Yo desde que era muy chico leía mucho, al ser hijo único me regalaban muchos libros.

Un día me marcaron a Edgar Allan Poe y ahí conocí el mundo oscuro. Si después no lo empleé no sé, pero empezaron a aparecer cosas en mi vida.

También creo que hay un antes y un después con Los Ramones. Eso me mató y eso puede ser que sea una de mis influencias más grandes porque con la edad lo sigo escuchando con el mismo fervor y euforia que lo escuchaba en los 80 o 90. Lo escucho y se me pone la piel de gallina.

Para cerrar creo que las influencias sirven para la creatividad.

 

¿Cómo definirías tu obra? ¿sentís que ha habido algún tipo de evolución en tu obra?

No ha habido ninguna buena. O sea sí, pero capaz que lo veo en otros. Yo sigo siendo un inmaduro musicalmente y está re bueno, me encanta. Con eso me refiero porque uno por ahí piensa que el crecimiento es una medida que cuando se va tocando se va haciendo más fuerte porque vas adquiriendo conocimientos.

Pero está en uno también cambiar. Cuando empecé era una cosa y ahora soy otra. Hay un proceso evolutivo en todos los artistas de hacer algo y de ir como en una montaña rusa con muchos altibajos.

Yo creo que sí hay evolución, pero también tiene que haber continuidad en lo que vos hiciste desde un principio y no abandonarlo hasta el último dí­a que respirás en tu vida.

El deporte tiene techo, el arte no tiene techo. Cuando digo que el deporte tiene techo porque vos sos pibe y jugás al máximo pero cuando ya tenés 30 años y te va aparecer otro guachín de 16 o 17 que la rompe.

En cambio el arte no tiene techo porque vos podés estar hasta el último día de tu vida arriba de un escenario. Fijate los Rolling Stones, Rodolfo Ranni con 85 años yendo de gira.

 

¿Próximo proyecto? 

Hay de todo. Estoy laburando en cosas que tienen procesos y hay cosas que tienen procesos rápidos. Ahora estoy trabajando en una obra de teatro que espero poder estrenar a fin de año. Hay veces que van pasando cosas en el camino y te van quitando tiempo, si el día tuviera más de 24 horas yo sería tan feliz porque podría dormir más. Igual no me gusta dormir, pero podría dormir un poco más y tener más tiempo para ver más cosas o crear.

 

Dónde naciste, a qué escuela fuiste, a qué club, dónde vivís ahora (barrio)

Nací en Bahía Blanca. Fui a la Escuela 6 ‘Julio Argentino Roca’. En cuanto a club no me gusta el fútbol o sea no lo puedo ni ver ni el fútbol ni el básquet. Pero a la larga, o a la corta, soy argentino entonces un Mundial puede ser que lo mire. Hubo casos de años que ha habido Mundial y yo andaba comprando porque digo que es el mejor momento pero me han mirado tan feo…

Y clubes tengo muchos clubes en la ciudad que amo, porque a través de la música vi como un montón de gente con banderas de un club le ponía Serebrios, el nombre de la banda.

Vivo actualmente en el barrio Bella Vista, viví toda la vida ahí, o sea me fui y volví. Ahí conozco hasta la piedra más chiquita del asfalto.

 

Ping pong

Un lugar: Hay un montón de lugares en Bahía. Me quedo con la parte de atrás de la cancha de golf.

Un libro: “Cómo desaparecer completamente”, de Mariana Enriquez.

Un cómic: Star Wars

Una película: Star Wars, todas y todo. Es una de las películas que me marcó.

Una canción: Hay tantas canciones. Todas me identifican. Bueno Cypress Hill

Un artista: Memo Galassi

Un museo o centro artístico: 2 Museos, que está en Sarmiento 450. Porque me abrió las puertas para dar teatro, yo no lo conocía. La gente de los museos es copada siempre.

Una obra de teatro: La piojera de Andrés Binetti

Un recuerdo: Casa Rock, un lugar hermoso en la ciudad pero también recuerdo una banda que se llamaba los excrementos. Y una persona en este planeta Jorge Ventura, una persona que me enseñó un montón, un actor y un maestro. Y también a Valeria Vigier.

 

Por Julián Etchande

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