Archivo del presente: Daniel López

Escrito por

Daniel López

 

¿Cómo te definís?

Me defino como un músico profesional de lo cual he estudiado toda mi vida y sigo estudiando. Soy un emprendedor para tratar de poner el granito de arena siempre para mejorar culturalmente en la parte artística, en la parte sinfónica y en la parte cultural para apoyar a nuestra ciudad trayendo a los mejores músicos para seguir creciendo.

 

¿Creés qué a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

Sí y no. Nosotros los artistas tenemos que ir con los proyectos a presentárselo a quien sea con algo definido. Así lo hacen algunos de los mejores músicos del país, o en el caso mío por ejemplo para el Ciclo de Jazz.

A veces hay que escuchar un poquito más a los artistas me parece, porque son los que entienden de la cosa y a veces los políticos no están muy adentrado en el tema. En eso uno tiene que tratar de insistir y de ser escuchado para que se lleve a cabo la simbiosis.

 

¿Qué políticas culturales que se llevaron o llevan a cabo destacarías? ¿Qué nuevas políticas culturales creés que se deberían desarrollar? ¿Quiénes deberían participar en la definición de dichas políticas?

Fueron varias. Yo creo que la primera época de Ricardo Margo fue muy buena porque vinieron los mejores músicos del mundo al Teatro Municipal. Tuvimos el privilegio de escuchar a los mejores.

Después con Jaime Linares otra política cultural que fue excelente la de Sergio Raimondi, donde había un plan de trabajo muy importante que los llevaba a cabo Quique Agesta en el Teatro Municipal. Fue importantísimo, hubo talleres de luthería que generaba una movida importante de gente independiente.

Luego se eliminaron todos los talleres, o la mayoría, y se lo extraña mucho a Quique que hizo muchísimo por la cultura de Bahía Blanca.

En cuanto a nuevas políticas creo que en primer lugar tendría que haber un presupuesto mucho mayor de cultura para desarrollar políticas culturales. También hay que escuchar mucho, no solamente en la música sino en todas las artes a los representantes en nuestra ciudad, por eso existe un Consejo Consultivo.

Para participar en las definiciones de políticas culturales creo que es importante escuchar a todos los artistas para que se lleven a cabo todas esas perfomance.

 

¿Qué te parece la situación actual del arte?

Me parece que hay mucha gente, en general los chicos jóvenes, que están estudiando muchísimo. Ya sea en el Conservatorio, en forma particular o que viajan a Buenos Aires. Hay que prestar mucha atención porque hay una camada de jóvenes muy importantes.

Después está toda la gente que viene bregando de atrás, como nosotros, que también tenemos que ser escuchados.

Creo que esa simbiosis también es importante, esa relación que existe entre los grandes y la camada joven. Los más chicos porque vienen con una fuerza muy importante.

 

Pensando en los últimos diez o veinte años, elija obras o muestras de otros artistas de Bahía que, a su criterio, son fuertemente significativas y cuente por qué.

No te puedo decir una obra. En general hay mucha gente que ha aportado y que se distinguen en las artes. Además no quiero ser injusto ni personalizar la elección, pero ha habido dentro de distintas ramas y dentro de las distintas etapas de la cultura.

 

¿Qué dificultades encontrás trabajando en Bahía? ¿Qué beneficios?

Las dificultades en la época que yo estudiaba era que tenía 16 años y empecé a viajar a Buenos Aires porque todo estaba allá, todo lo bueno y todo lo malo.

Igual que cuando estuve en Nueva York estudiando y ahí aprendí con el primer percusionista de la filarmónica de aquella ciudad en el año 93.

Las grandes ciudades tienen lo mejor y lo peor. Las dificultades es que el material estaba allá entonces había que siempre, como en todas las cosas de la vida, ir a Buenos Aires

Y beneficios en nuestra ciudad tenemos un Teatro Municipal increíble, tenemos ballet, orquesta, ópera que en muy pocas ciudades del país existe, y más siendo del interior del con unas 400 o 500 mil personas, eso es un privilegio. Y sumo el Conservatorio de música.

Y creo que tendría que haber más movida en cuanto a más pubs o lugares donde se pueda ir a tocar.

 

¿Con qué otros artistas estableciste relaciones y en qué lugares de la ciudad?

He tocado con grandes amigos y músicos como Raúl Soto, Pedro Giorlandini, Federico García del Cerro, Guillermo Pohle, Néstor Gómez y Franco Grimoldi con el cual estoy de nuevo armando algo.

Hay muchos artistas en la ciudad de muy buen nivel. También he compartido con Quique Lorenzi y con la cantante Nora Roca.

Seguro que me estoy olvidando de gente, pero bueno, hay muchos músicos buenos en nuestra ciudad.

 

¿Cuando empezaste a interesarte por el arte?

En mi casa se mamó de chico la música. A los 7 años ya tocaba con los vasos, los platos y las cacerolas. Un día mi papá se me apareció, a los siete años, con un bombo, un tambor y un platillo.

Ahí mi papá tocaba, si bien no era músico profesional, él fue quien me apoyó y mi mamá también tocaba el piano, el contrabajo y la flauta traversa, pero no en forma profesional.

Entonces mi viejo me apoyó, cosa que él no tuvo el apoyo de chico porque no se estilaba, e insistió para que fuera músico.

Ya a los 10 años estaba tocando con él en el grupo de jazz con la batería.

De ahí en más fue estudiar, estudiar y estudiar. También empecé a viajar a los 16 años, como te decía, a Buenos Aires y a los 18 entré en la orquesta como músico contratado y a los 22 ya estaba como músico titular. Estuve 37 años en la sinfónica.

 

¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente?

Creo que a los 14 años más o menos. Yo jugué al básquet hasta los 14 o 16 años y después tomé la decisión de ser músico profesional. Empecé a estudiar fuerte a los 14 años con Guillermo Salgán al cual le debo en gran parte de haber estado en la Orquesta Sinfónica.

Y estuve estudiando con un profesor del Teatro Colón de Buenos Aires que me preparó para el concurso que lo gané y después estuve un tiempo largo en la Sinfónica.

 

¿Cuáles son tus influencias o referencias más directas?

Mi padre en primer lugar. Me olvidé de comentarte que mis dos abuelos también tocaban el piano y a mi mamá le gustaba mucho el baile. Todas esas influencias familiares y las de mis profesores a los cuales les agradezco infinitamente. Sobre todo a Guillermo Salgán, Dardo Scagnetti, Alejandro Varela de batería y a Chris Lamb que tomé clases particulares en Nueva York. Esos son a quienes le debo gran parte de lo que soy.

 

¿Cómo definirías tu obra? ¿sentís que ha habido algún tipo de evolución en tu obra? 

Yo soy un trabajador de la música, un estudioso y un formador de chicos. Doy clases porque me encanta formar chicos y me defino como una persona que hace lo que puede para tratar de aportar el granito de arena para que Bahía sea considerado como uno de los principales centros jazzísticos del país.

Yo traje a todos los músicos de jazz de Buenos Aires en lo posible y los hice tocar con todos los músicos de Bahía y de esa manera tratar de elevar el nivel que tenemos acá.

 

¿Cómo crees que ha sido tu transformación artística a lo largo de los años?

Ahí tendría que hablar un poco de mis conciertos antes de empezar los ciclos de jazz, te estoy hablando de 40 años atrás.

Yo tenía 20 cuando empecé a traer músicos de lo mejor pero en forma individual.

Y después la transformación se produce cuando empiezo a hacer los ciclos con ellos, ahí es donde empieza un formato y tengo cuatro conciertos por año durante muchos años.

El último tiempo, por una cuestión de que el Teatro tiene mucha agenda musical, he hecho dos conciertos por año y bueno creo que eso es una especie de transformación musical.

También podríamos hablar de la transformación musical que hice aprendiendo mucho en la Sinfónica y tocando óperas, conciertos y ballets. Eso también puede significar una transformación musical y significa seguir estudiando y seguir aprendiendo porque uno nunca termina de aprender.

 

¿Próximo proyecto?

Ahora estamos por tocar el día 6 de agosto en la Biblioteca Rivadavia con Claudia Acosta en canto, Franco Grimoldi en contrabajo, Pedro Giorlandini en piano y yo en batería. Un cuarteto que vamos a hacer un concierto que se llama Jazz in Blues, que es una especie de concierto que va a haber blues, jazz y un poco esa mescolanza.

Esto es un ciclo que yo estoy organizando en la Biblioteca y que van cambiando ciertos músicos. Pedro siempre está en el piano al cual agradezco mucho, y aparte considero que es muy importante para que se haya establecido en nuestra ciudad ahora.

 

Dónde naciste, a qué escuela fuiste, a qué club, dónde vivís ahora (barrio)

Nací en Bahía Blanca el 12 de julio de 1962. Fui a la escuela número 34, después un año a la Escuela Normal y después cursé el Ciclo Básico en la Escuela de Comercio donde egresé.

Simpatizo por Boca y por Estudiantes de Bahía Blanca toda mi vida.

Y actualmente vivo en Colón al 600 que es el barrio donde tengo mis amigos y del barrio de Club Estudiantes.

 

Ping pong

Un lugar: Pehuen Có

 

Un libro: ‘La naranja mecánica’ ‘

 

Un cómic: el Zorro

 

Una película: Kramer versus Kramer

 

Una canción: Georgia On My Mind

 

Un artista: Frank Sinatra

 

Un museo en el centro artístico: Centro Cultural Kirchner

 

Una obra de teatro: Luna de Avellaneda

 

Un recuerdo: te voy a decir tres. Uno es el haber compartido con mi padre mucho la música de chico y haber tocado con el jazz, eso es como que me emociona.

Y otro recuerdo muy lindo es el haber tenido a mis hijas Guadalupe y Aldana.

Por último, haber compartido a los 18 y los 20 años las guitarreadas, los amaneceres con mis amigos y todas las amistades que hice en esa época.

 

Por Julián Etchande 

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