Archivo del presente: Carlos Gutiérrez

Escrito por

Carlos Gutiérrez

 

¿Cómo te definís? 

Como artista y curador

 

¿Creés qué a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

Últimamente si, por suerte en estos últimos años se están implementando varias acciones. Yo creo que incluso, por ejemplo, el Salón Nacional ahora te paga por participar solamente, después de los premios y todo eso. Pero de entrada ya tenés un ingreso que cubre envíos, embalaje, tiempo de gestión, etc. O sea yo creo que está empezando, es bastante incipiente pero está empezando a surgir algo.

 

¿Qué políticas culturales que se llevaron o llevan a cabo destacarías? ¿Qué nuevas políticas culturales creés que se deberían desarrollar? ¿Quiénes deberían participar en la definición de dichas políticas?

Me cuesta un poco localizar algo específico para señalar. En esa línea para mí en realidad se desarrollaron más que nada cuando, hace unos años, por ejemplo el Fondo Nacional de las Artes hacía clínicas, iba una persona buscando artistas y trabajando. Me parece que ese tipo de comunicaciones y diálogos son importantísimos y estaría bueno que se renueve esa energía. Ahora creo que está empezando a surgir por otros medios pero me parece que estamos en eso.

En cuanto a nuevas políticas creo que las que están más vinculadas a la profesionalización de las prácticas, pensando en la gestión y pensando que la mayoría de los artistas que trabajamos venimos de gestores, curadores o siempre empezamos a trabajar en otras áreas.

Entonces ahí hay algo que me parece que estaría bueno, aceptar que siempre estamos desarrollando prácticas desde una perspectiva profesional no como que hacemos las cosas porque nos gusta o porque sí.

Y deberían participar todas las personas posibles. Desde artistas hasta personas de la política, en todo el mundo en realidad.

 

¿Qué te parece la situación actual del arte?

Más que nada son intuiciones. Voy a decir obviamente en lo local me parece que estamos en un punto cercano a la ebullición y eso es muy prometedor. Por lo menos estoy conociendo ahora artistas que están desarrollando prácticas increíbles acá en la ciudad y me parece que es como una olla que está a punto de realizarse y eso es genial.

Regional estamos en un momento donde están surgiendo más vínculos eso me parece buenísimo.

Y nacional es más ambiguo. Creo que por momentos se repiten fórmulas y por momentos aparecen otras cosas pero me parece que yo pondría todo el peso o la atención en lo local más que nada.

 

Pensando en los últimos diez o veinte años, elija obras o muestras de otros artistas de Bahía que, a su criterio, son fuertemente significativas y cuente por qué. 

Pienso más en experiencias así concretas de recorrer la ciudad y encontrar cosas siempre de la mano de artistas que vamos por ahí conversando. Las muestras de la Estación Sud me parece que están siendo muy interesantes para la ciudad.

Hago eco de proyectos que sé que existieron y que tuvieron su buena convocatoria, como proyecto Cosecha por ejemplo que era como una plataforma de producción en circulación. Ese tipo de prácticas me parece que son las que tengo como brújula.

 

¿Qué dificultades encontrás trabajando en Bahía? ¿Qué beneficios?

Beneficios todos porque creo que hay muchísima tierra fértil y eso está bueno.

Dificultades de la mano de la profesionalización. Por ahí insertar ciertas figuras en el debate, como decir bueno por gestionar algo tengo que cobrar. Pero entiendo que estamos en ese proceso de asimilar todas esas prácticas.

 

¿Con qué otros artistas estableciste relaciones? ¿en qué lugares? 

Artistas un montón que fui conociendo de manera bastante más espontánea. Yo soy docente de arte entonces ahí conozco bastantes personas. También hago seguimientos curatoriales de artistas entonces tengo talleres y voy conociendo gente ahí. Después, por ejemplo, en el taller Tormento de cerámica creo que es como un nicho donde se juntan un montón de artistas jóvenes emergentes que también es importante y así van surgiendo otros muchos nichos. Pero más que nada de eso como interacciones espontáneas.

 

¿Cuándo empezaste a interesarte por el arte? 

Cuando tuve conciencia de que existía algo que se llamaba arte, más o menos a los 16 años. Pero siempre estuve como muy cercano a prácticas que luego me di cuenta que tenían algún sentido dentro del mundo del arte.

Además crecí en un contexto muy cercano al campo y a todo lo que eran los trabajos manuales, entonces ahí había cosas que yo decía que esto no nos sirve para trabajar pero tiene algo que me parece que es importante.

Después entendí que existía el arte y que englobaba todo ese tipo de cosas o que había lugar para ese tipo de cosas.

 

¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente?

También muy prematuro, a los 17 o 18 porque tuve la suerte más que nada en San Juan de encontrar núcleos de artistas.

Por ejemplo el Espacio de la Mandorla que era una casa de artistas y si ibas a uno de sus talleres de pronto ya te hacías amigo de todo el grupo. Ahí te invitaban y decían a ver qué estás haciendo y ya tenías una muestra y un proyecto. Tuve esa suerte.

 

¿Cuáles son tus influencias o referencias más directas?

Todas las cosas con las que puedo generar complicidad, sean o no del mundo del arte, son una referencia. Me influye muchísimo la albañilería como práctica porque trabajé como ayudante mucho tiempo, y más que nada cosas así que voy encontrando arreglos espontáneos cosas que resuelven problemas esas para mi son influencias directas.

 

¿Cómo definirías tu obra? ¿sentís que ha habido algún tipo de evolución en tu obra? 

Pienso mi obra más que nada como la yuxtaposición de elementos que vienen de áreas distintas. Una mezcla de elementos, información, materiales y situaciones más que nada pensando cómo puedo habilitar condiciones para que una experiencia se dé antes de proponer algo acabado. Como voy a simplemente propiciar ciertas condiciones para que algo pase.

Un cambio grande fue cuando me mudé a Bahía, porque pasé de vivir de un lugar donde tenía muchísimo tierra a vivir en un departamento. El cambio entre San Juan, donde tenía taller y podía hacer muchas otras cosas, y acá es que estoy abordando una práctica más proyectual y tercerizando proyectos por otro lado.

 

¿Cómo crees que ha sido tu transformación artística a lo largo de los años?

Mi transformación artística a lo largo de los años ha sido muy ligada a obsesiones momentáneas. De pronto me obsesiona esta cosa del mundo de la construcción, lo persigo un tiempo y después me obsesiona el mundo de los automotores y veo que encuentro cosas y me aburro y paso a otro. Creo que va muy ligado mucho con los lugares que habito como de pasar de vivir a San Juan, a vivir en CABA o a vivir en Bahía Blanca. Moverme entre distintas provincias, voy y vuelvo. Eso me va generando distintas percepciones y eso influye muchísimo en mi proceso.

 

¿Próximo proyecto?

Tengo un par. Curatorialmente estoy trabajando ahora en un proyecto en la Cooperativa Obrera con artistas bahienses, y la próxima muestra en agosto que está orientada a la cerámica y la otra, en octubre, que se llama “mirar por la piel”. Esta última es más sobre prácticas experimentales dentro del plano del material que estoy curando.

Como artista tengo una muestra individual en noviembre que todavía no tengo muy en claro qué va a pasar, todos los días cambio de opinión entonces tengo que ver qué pasa.

 

Dónde naciste, a qué escuela fuiste, a qué club, dónde vivís ahora (barrio)

Nací en San Juan, específicamente mi familia viene del departamento de Sarmiento. Viví en varios lugares de San Juan durante muchos años.

Fui a un colegio universitario, la escuela industrial “Domingo Faustino Sarmiento”

No me interesan cosas del universo del deporte, y del fútbol. Pero por ejemplo me interesan cosas como la pasión del hincha. Me gusta eso pero no tengo pertenencia en esas cosas.

Ahora vivo atrás del Parque Boronat.

 

Ping ping

Un lugar: Cuyum

Un libro: “Vaquera Invertida” de McKenzie Wark

Un cómic: no leo

Una película: ‘Crímenes del futuro’

Una canción: Luna llena

Un artista: Carolina Melo

Un museo o centro artístico: ninguno

Una obra de teatro: tampoco ninguna

Un recuerdo: la primera vez que fui a la Difunta Correa en Vallecito en San Juan. Tenía que subir unas escalinatas y fue una experiencia única. Ahí empezamos a sentir como cosquillas en la nuca, está todo tan lleno de plegarias que es muy impresionante. Es un lugar del que me cuesta ir porque te sentís raro, por lo menos yo siempre recuerdo eso como algo impresionante.

 

Por Julián Etchande

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