Archivo del presente: Alberto D’Alessandro

Escrito por

Alberto D’Alessandro

 

¿Cómo te definís?

Yo me defino como intérprete de la guitarra y también como docente como maestro. Considero eso como un oficio, como decía Roberto Arlt, los oficios terrestres.

 

¿Creés que a los artistas se les tiene en cuenta a la hora de desarrollar nuevas políticas culturales en nuestro país?

Para una persona que está dedicada a esto siempre falta algo. Pero en los últimos tiempos, por ejemplo, han aparecido algunas instituciones y algunas iniciativas con la participación federal. En el caso mío, de los músicos, la creación del Instituto Nacional de Músicos es muy importante con todas las convocatorias que ellos hacen y los subsidios.

También la convocatoria que hace el Ministerio de Cultura con el Fondo Nacional de las Artes en lo que compete al área de la música como también a otras áreas artísticas.

Yo creo que muchas veces el marketing nos mata a los que estamos en esta actividad porque siempre está primero aquello que es mucho más masivo y que genera un rédito económico antes que otras actividades culturales que no siguen el mismo objetivo. Entonces siempre nos parece que falta algo a pesar de que haya alguna iniciativa.

 

¿Qué políticas culturales que se llevaron o llevan a cabo destacarías? ¿Qué nuevas políticas culturales creés que se deberían desarrollar? ¿Quiénes deberían participar en la definición de dichas políticas?

Lo que primero me surge a nivel local, dado que yo he podido vivir en otras épocas, por ejemplo, es el Encuentro de Teatro Antropológico Internacional. En su momento dejó una huella muy importante para el aspecto teatral y artístico en general.

También en los centros de educación y cultura, estoy hablando de los años 85 o 90, donde estos centros ya tenían una política barrial muy interesante donde había profesores de cerámica, de música, de expresión corporal, de teatro, de plástica y nos integraba a todos.

Además del Fondo Municipal de las Artes, Eventos Permanentes y la Unión de Músicos del Sur, creo que son fundamentales.

En cuanto a nuevas políticas estamos seguros que se debería desarrollar justamente una política en los barrios porque yo pienso que el centro generalmente mata a la periferia y ahí se puede trabajar muy bien. La periferia siempre es como que le falta opciones que el centro por ahí las tiene más fácil.

Creo que deberían participar todos los actores atento a la necesidad de los barrios. Hay que caminar los barrios y enterarse de cuáles son las necesidades de la gente y cuáles son las carencias, a nivel cultural me refiero.

 

¿Qué te parece la situación actual del arte?

Era un poco diferente también muchos años atrás. La política neoliberal de mercado mata muchas cuestiones en las que estamos insertos.

La política de mercado nada tiene que ver con nuestra actividad y con el éxito masivo. Por ahí a nosotros nos deja afuera porque hay otro sentido en la actividad artística que no persigue los mismos objetivos.

Por ejemplo en los medios masivos este mercado iguala el gusto y crea como una necrosis del lenguaje en la que no están de manifiesto las diferencias. Ese es el éxito comercial, los clichés y los lugares comunes.

 

Pensando en los últimos diez o veinte años, elija obras o muestras de otros artistas de Bahía que, a su criterio, son fuertemente significativas y cuente por qué.

Yo creo que en los últimos años hay muchas manifestaciones, hay mucho movimiento cultural en Bahía Blanca muy bueno, de muy buena calidad y muy interesante. Muchos de ellos tienen que ver con la autogestión de los propios actores ya sea de teatro, de danza, de música o de artes plásticas. Por ejemplo está el Ciclo de Música de Cámara, el Ciclo de Jazz que organiza Daniel López, Bahía In Sonora de música contemporánea a cargo de Ricardo de Armas, el Festival Guitarras del Mundo, etc.

Después todo lo que desarrolla la Orquesta Sinfónica Provincial, el Coro, el Ballet, la Comedia Municipal, la Orquesta Escuela del Barrio Miramar y la de Ingeniero White.

Además yo dirijo, con Mariana Ortiz, la Orquesta Municipal de Guitarras Les Escoberes.

Quiero decir que hay muchísimo movimiento acá, es muy interesante esta ciudad desde ese punto de vista. Hay muchos géneros que no lo vemos en otras ciudades así que está muy bueno ese desarrollo sobre todo en la autogestión.

 

¿Qué dificultades encontrás trabajando en Bahía? ¿Qué beneficios?

Las dificultades nosotros que nos dedicamos de lleno a esta actividad siempre nos falta lugares. Tenemos el hermoso Teatro Municipal con su hermoso sonido e iluminación. También la Biblioteca Rivadavia y hay algunos lugares independientes pequeños que también últimamente se han desarrollado como el Centro Cultural La Panadería o Kánika.

Aunque siempre es poco para nosotros a la hora de que tengamos que hacer, por ejemplo, un gran evento con mucha cantidad de personas. El único lugar que tenemos es el Teatro Municipal cuando necesitamos un desarrollo de sonido e iluminación grande.

 

¿Con qué otros artistas estableciste relaciones? ¿en qué lugares?

Son muchos. Con esta trayectoria que tengo en tantos años te voy a decir algunos.

Yo estaba en contacto debido al tema de la guitarra y he podido establecer contacto con otros artistas de otras latitudes.

He estado con uno de los grandes músicos del siglo 20 que es Leo Brouwer por ejemplo que es un compositor y guitarrista cubano. También con Berta Rojas de Paraguay, Martín Madrigal de México y de distintos lugares. Acá en Argentina por supuesto que una referencia para todos nosotros es Juan Falú que es el creador de guitarras del mundo.

También hay muchos músicos locales talentosos como por ejemplo Mariana Ortiz, guitarrista, con quién compartimos varios proyectos.

 

¿Cuándo empezaste a interesarte por el arte? 

Viene de chico esto. Una vez escuché decir a Rafaella Carrá, y que a mi me pasó lo mismo, es que yo no elegí más bien la música o la guitarra sino que me la pusieron y estuvo en el camino.

No tuve esa función de elegir sino que la pulsión era hacer tal o cual cosa en este caso la música de la guitarra.

 

¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente?

Y profesionalmente fue cuando, yo vengo de un pueblo, de Coronel Pringles, y cuando vine a los 17 años para estudiar la universidad acá al poco tiempo abandoné los estudios de Contador Público habiendo terminado de cursar. Pero empecé a dar clases de guitarra y descubrí que me apasionaba la enseñanza de la guitarra y me agarré como una locura. Ahí es cuando empecé, si bien yo siempre daba conciertos pero no daba clases.

Creo que empecé como a los 20 años a dar clases, entonces a partir de ahí elegí la profesión en detrimento de la carrera de Contador Público.

Ese fue el momento de clic cuando yo estuve en contacto con la gente para dar clases de guitarra y yo me sentía como que estaba en otro mundo, como que me encantaba esa cosa de dar y de ser útil al otro a través de la humilde enseñanza de la guitarra.

 

¿Cuáles son tus influencias o referencias más directas?

La más directa ya lo mencioné un poco.

Roberto Aussel un maestro de la guitarra siempre es un referente y un amigo con quien tuvo oportunidad de estudiar en Francia.

Por supuesto que en Argentina Juan Falú en el ámbito Folclórico, Andrés Segovia de las primeras décadas del siglo 20 a través de sus discos de vinilo este pudo ejercer una gran influencia en lo que es los toques de la guitarra y las interpretaciones.

También otra referencia es Berta Rojas en su sutil manera de tocar.

Jorge Cardoso con todas sus composiciones que sabe tan bien rescatar esta es la esencia Folclórica de los distintos puntos de nuestro país y sudamericanos.

Por último de los máximos referentes míos que es Máximo Pujol. Para mí­  porque habla por mí en lo que yo quiero expresar en la guitarra.

 

¿Cómo definirías tu obra? ¿sentís que ha habido algún tipo de evolución en tu obra?

Definir mi obra en lo que es la interpretación en guitarra es difícil ponerlo en palabras, pero yo definiría mi obra con una música o como un sonido testigo de las distintas épocas que me tocó vivir a nivel personal y a nivel sociocultural en general.

Yo definiría que ese oficio de intérprete, al que aludía al principio, fue el que me facultó a mí para expresarme en lo que yo sentía interiormente y comunicarme con la gente. Esa expresión y la comunicación con la gente me define.

Mientras estaba en formación artística de pequeño mezclaba la música clásica con la música popular porque así me lo enseñó mi maestro en Pringles. Y crecí con eso, en una época en que la música clásica era clásica académica y no se permitía hacerlo llegar a popular. Era como disruptivo, como un poquito de vanguardia en aquellos años entonces yo mezclaba la música. Luego, con el tiempo, fue cambiando el parecer del público en general y ya no se discriminaba tanto un género popular como menor y un género clásico entre comillas como más grande, se fue igualando un poquitito de los criterios.

 

¿Cómo creés que ha sido tu transformación artística a lo largo de los años?

Mi transformación fue incluyéndome hacia la música Latinoamericana y Argentina.

Yo me sentí más identificado con una música que podía ser Folclórica o ritmos sudamericanos y por ejemplo máximo pujol fue uno de ellos. La evolución es esa que fui encontrando en mi forma de expresarme a través de compositores con los cuales me identificaba.

 

¿Próximo proyecto?

Tengo varios. Estoy grabando constantemente y pronto voy a editar no en disco, porque ya no tiene mucho sentido, sino en plataformas digitales el álbum sobre Máximo Pujol. Luego uno en blanco y negro todo sobre Piazzolla con músicos invitados.

También tengo otros sobre música local y regional que se llama Flor de Cartón que ya están casi terminado, falta editarlo nada más.

Estamos organizando el Festival Guitarras en las Puertas del Sur junto con Mariana Ortiz, Julián Martínez, Ángel y Juan Pablo García que ya vamos creo que 18 o 19 ediciones.

También organizando el Festival Música de la ventana en Sierra que llevamos la 13 edición.

Y siempre tratando de editar también libros sobre arreglos para artistas de guitarras. Además me interesaría en un futuro poder hacer algún libro sobre técnica y estadística de la guitarra.

 

Dónde naciste, a qué escuela fuiste, a qué club, dónde vivís ahora (barrio)

Nací en Coronel Pringles, fui al colegio nacional de aquella ciudad.

En cuanto a clubes en realidad lo vivo como una cosa muy ajena porque he estado muy metido en la música. Igualmente si me dicen de un club a nivel nacional de River y después si sigo solamente los que son internacionales es una cosa muy fiesta para los que son fanáticos del fútbol.

Actualmente vivo en el barrio aledaño a la estación de ferrocarril

 

Ping pong

Un lugar: Barcelona, el barrio gótico.

 

Un libro: Tengo varios. Algunos son ‘Cien años de soledad’, ‘las venas abiertas de América Latina’ y más.

 

Un cómic: el eternauta

 

Una película: ‘2001 odisea del espacio’, Crónica de un niño solo’ de Leonardo Favio, también de Netflix Black Mirror y otras.

 

Una canción: Son varias también. Manifiesto de Víctor Jara, Volver a volver de Gabo Ferro.

 

Un artista: Varios también porque si nombro uno me parece un pecado. Lory Anderson, Brouwer, Isadora Duncan, Piazzolla, Mariana Ortiz y los artistas callejeros.

 

Un museo o centro artístico: A mi siempre me encantó muchísimo el Museo del Puerto de Ingeniero White

 

Una obra de teatro: ‘La muerte de un viajante’ con Alfredo Alcón, y lo que hacía el grupo Kaos en Bahía Blanca me encantaba también.

 

Un recuerdo: Me salen muchas cosas de cuando he viajado con la guitarra. Quizás de los últimos de haber andado por lugares de memoria histórica de Berlín, como el muro. También el Louvre, el museo de París, como también Guayaquil y las pirámides y toda la ruta Maya de México.

 

Por Julián Etchande

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